Algunos tratamientos estéticos como los peelings profundos, láser o luz pulsada para arrugas peribucales y fotorejuvenecimiento (es decir, aquellos que implican una renovación profunda de la piel y una sensibilidad extrema frente a los rayos solares) son menos recomendables durante los meses de verano. Por qué? Existen varias razones, que podemos resumir en una sola: los riesgos de la exposición a los rayos ultravioleta del sol. Dicha exposición durante el periodo de recuperación (que oscila entre las dos semanas para los tratamientos más ligeros hasta los tres meses para los más agresivos) conlleva un elevado riesgo de secuelas, como las manchas en la piel, cicatrices agrandadas… e incluso el cáncer cutáneo! Y durante los meses más cálidos y luminosos es casi inevitable exponerse al sol, sobre todo teniendo en cuenta que pasamos más horas al aire libre, disfrutando del buen tiempo y de las relaciones sociales.
   La inflamación y los pequeños hematomas que van asociados a las intervenciones quirúrgicas pueden disimularse con maquillaje, gafas de sol (en la cirugía de párpados), etc… pero es fácil adivinar que la recuperación y los cuidados postoperatorios son más cómodos en los meses fríos, en los que pasamos más tiempo en casa o lugares resguardados.
   Si tuviera que subrayar una regla de oro para aplicar en la recuperación de una cirugía y/o tratamiento médico-estético, sería la necesidad de utilizar un protector solar de factor alto cuando se salga al exterior. Y no sólo durante el verano! También durante los meses de invierno, en los que tendemos a bajar la guardia.

Rosa Ogando
Especialista en Salud y Belleza

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